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Curiosidades del chocolate en México


Hoy en día el chocolate es uno de los alimentos más gustados y apreciados alrededor del mundo. Aunque aún se discute el verdadero lugar de origen del cacao –pues pudo haber sido en Mesoamérica o en alguna región de Sudamérica–, sabemos que fue gracias al encuentro entre el México prehispánico y los españoles que el cacao se popularizó en Europa y llegó a convertirse en el chocolate que conocemos hoy en día.

Entorno al chocolate hay muchas y muy variadas historias, leyendas y datos curiosos. Aquí te compartimos algunos de los más interesantes:

La antigua “cerveza de chocolate”

En los primeros tiempos de los que tenemos registro, el chocolate era una bebida que nada tenía que ver con lo que conocemos hoy en día. Los antiguos habitantes de Mesoamérica lo preparaban en una especie de cerveza que se hacía con la sola pulpa fermentada del cacao. Esta “cerveza de chocolate” tenía una importante función ritual, pues se utilizaba en las celebraciones de los matrimonios y otros actos religiosos y sociales.

Los mayas y los mexicas, los dos grandes pueblos prehispánicos, fueron los primeros que comenzaron a consumir el chocolate hecho con la pasta de los granos del cacao y no con la pulpa de su fruto. Lo tomaban en forma semi líquida –muy espeso– y le agregaban chile en algunas ocasiones. Esta preparación solía ser la bebida preferida de la realeza. Se sabe que al emperador Moctezuma le gustaba beber diariamente una jícara de chocolate diluido en agua, el cual tenía un sabor bastante amargo y diferente al que nosotros estamos acostumbrados.

Un medicamento con propiedades energéticas y curativas

El primer europeo que probó esta bebida probablemente fue Cristóbal Colón, al llegar a la isla Gunaja. A su vuelta a España llevó muestras de cacao para preparar chocolate a los Reyes Católicos, pero la bebida no tuvo mucho éxito por su sabor amargo y picante y por su aspecto sucio. Sin embargo, cuando Hernán Cortés probó el brebaje preparado por los mexicas se sorprendió por sus propiedades y su valor alimenticio. “Cuando uno lo bebe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse”, escribió en sus crónicas.

Cortés introdujo al chocolate en la corte española como una especie de alimento exótico con propiedades curativas. Era un producto muy exclusivo y de importación obligada. Las damas de la realeza se lo reservaban para ellas y lo tomaban a sorbitos en privado, condimentado con especias y a veces con pimienta. Se empezó a volver popular como una bebida reconstitutiva y energetizante, y fue en ese entonces cuando comenzaron a formarse mitos acerca de sus “poderes afrodisiacos”.

Un chocolatito en plena misa

No sabemos con certeza a quién se le ocurrió agregarle al chocolate azúcar y especias como la canela o la vainilla. Se discute si fue en Amércia –por las especias que llegaban en la Nao de China al puerto de Acapulco– o en Europa, en los monasterios de los misioneros jesuitas. Sea como sea, lo que sí sabemos es que la preparación del chocolate como lo conocemos hoy en día nació en la vida conventual.

Las monjas de la Nueva España solían hacer dulces para venderlos o para obtener el favor de los nobles. El chocolate era parte importante de esta costumbre, ya que se le ofrecía a los obispos y a las personas importantes de la jerarquía de la Iglesia en sus visitas.

Sin embargo, empezaron a haber algunos desacuerdos entre las altas esferas eclesiásticas por el supuesto poder excitante que generaba el chocolate en quienes lo tomaban y que se podía considerar “pecaminoso”. Se sabe que el obispo de Chiapas tuvo que prohibir su consumo dentro del recinto de la iglesia porque las damas españolas, para hacer más llevaderos los largos sermones, se hacían servir chocolate por sus criados y lo bebían durante la ceremonia.

Hoy en día el chocolate es, gracias a este rico pasado, no sólo uno de los alimentos más queridos, sino también uno de los más simbólicos. Regalar un chocolate siempre tiene significados y sentimientos que van más allá de tan sólo agradar al paladar, y ciertamente es uno de los alimentos que identificamos como más mexicanos. ¿Qué otras anécdotas chocolateras conocen?

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