En los negocios de alimentos y bebidas, como en todas las empresas, “el cliente siempre tiene la razón”, o bien, “el cliente es primero” ¿Pero existe un caso extremo en el que se deba romper esta regla sagrada?
Decirle adiós a un cliente suena arbitrario, pero es sabio saber reconocer cuando alguno de ellos nos hace invertir arduo trabajo en vano, para así ahorrar toda esa energía y tiempo –que se traducen también en dinero–, en estrategias que nos funcionen mejor.


Que no se confunda, un cliente es imprescindible y fundamental para el empresario, pero trabajar con los consumidores adecuados y reconocer cuando algo no está bien con alguno, dejarlo correr puede evitar conflictos innecesarios, por lo anterior, los expertos nos dan tips sobre algunas señales para reconocerlos.
La comunicación es imprescindible para alcanzar los objetivos de un proyecto, por eso entre empresario y cliente es importante hablar el mismo idioma.

El segundo punto es la confianza: si el cliente no entiende el trabajo de la empresa que contrata, ni confía en él, hay un problema de inicio.

El tercer punto, la seriedad y el valor del tiempo. En principio, la empresa invierte tiempo y esfuerzo en presenta un proyecto, cotizarlo y hacer propuestas, pero si notamos que el cliente nos evade, es imposible de localizar, no pone fechas ni es concreto, debemos saber establecer si no está tomando con seriedad las cosas.
‘Ojo’, no se trata de desistir o declinar la lucha por vender, sino de determinar cuándo es posible lograr algo y cuándo no.

Otro rasgo de un cliente imposible, es cuando no plantea objetivos; saber encargar un proyecto es básico, por lo que un cliente que no lo hace ni lo tiene claro, pero además es apático en cuanto a su desarrollo, nos da la señal de que estamos en un laberinto sin salida.

Finalmente la rentabilidad; regatear es lamentablemente una práctica que muchos mexicanos realizan, pero un buen cliente sabe calcular costos y si quiere pagar menos por un servicio, pero a la vez exige la calidad que caracteriza a la empresa que eligió, nos encontraremos con muchos problemas. Un proyecto debe ser rentable, de lo contrario no vale la pena.