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Cómo leer la etiqueta de un producto alimenticio

En la mayoría de las ocasiones, la información que muestra el envase de un alimento o una bebida empaquetada es la única que poseemos sobre lo que se encuentra dentro del empaque. Esta información determinará nuestra decisión de compra así que, como consumidores, es muy importante que sepamos interpretarla adecuadamente, en especial porque no todas las empresas que producen comida empaquetada son completamente sinceras con los consumidores en general, o porque existen mucho términos técnicos cuyo significado puede ser confuso.

Para evitar que una compañía poco ética pueda tomarnos el pelo, el gobierno mexicano emite regulaciones que toda empresa debe seguir para el etiquetado correcto de sus productos. La Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010, por ejemplo, describe a fondo las especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados, señalando la información comercial y sanitaria que deben contener. Así que no hay pierde: aprender a leer bien las etiquetas de los alimentos empaquetados es una habilidad que nos permitirá seguramente tomar la mejor decisión de compra, ya sea para nuestro consumo personal o para nuestro negocio.

Te dejamos tres tips para saber que estás comprando la mejor calidad:

1. Lee los datos duros, no las leyendas de venta

La información que realmente debe importarte para decidir si un producto es bueno o no es la que lo describe objetivamente: el listado de ingredientes, la fecha de caducidad, la cantidad de producto, la información nutrimental y otros similares. Nunca te guíes por el diseño atractivo de una etiqueta o por una leyenda comercial –por ejemplo, “por su rico sabor casero”– que no habla realmente de lo que estás comprando, sino de lo que quieren que pienses que estás comprando.

2. Revisa el orden de los ingredientes

¿Sabías que la NOM arriba mencionada establece que los ingredientes deben ser listados en orden de abundancia? Es decir, que los primeros ingredientes del listado son los que componen principalmente al producto. Esto es muy importante porque muestra realmente qué estamos comprando. Es común que un cereal, por ejemplo, se venda como un producto saludable, pero al revisar la lista de ingredientes descubramos que sus principales componentes son cosas como azúcares o harinas refinadas. Muchas “mayonesas”, por ejemplo, muestran como uno de sus principales ingredientes al agua..

3. Mientras menos ingredientes, mejor

Un producto preenvasado de calidad se asemeja mucho a su contraparte fresca: mientras más puro y simple sea, mejor. Si compramos un puré de tomate, por ejemplo, no deberíamos tener más ingredientes que el tomate mismo y quizá algunas especias para darle mejor sabor.

Pero la realidad es que muchos productos preenvasados utilizan una gran cantidad de aditivos artificiales que no poseen realmente valor nutricional o alimenticio para simular las características de un alimento verdadero. Una crema “reducida en grasa”, por ejemplo, necesariamente debe incluir gomas, espesantes y aditivos varios para suplir la falta de grasa natural que proviene de los animales, y así simular su textura y sabor.

El problema principal no es que los aditivos sean necesariamente malos para el cuerpo –como mucha gente se inclina a creer sin muchas razones científicas–, sino que son la mayoría son neutros –no proporcionan la nutrición de los alimentos reales– y su inclusión rara vez genera un producto igualmente delicioso que el natural.

Recuerda: una compra informada es una compra efectiva.

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